Reflexión

Las expectativas solo traen decepción

Mis querid@s lectores.

Hay algo que hacemos con bastante frecuencia y que, la mayoría de las veces, nos complica más la vida de lo necesario: hacernos una idea de cómo deberían ser las cosas.

Esperamos que las personas reaccionen como nosotros lo haríamos, que las situaciones sigan el guion que nos hemos montado en la cabeza, incluso, a veces, que los demás comprendan lo que necesitamos sin tener que explicárselo.

Y cuando la realidad no coincide con lo que esperábamos, ¡menuda decepción! El enfado, la frustración o incluso la sensación de que algo ha salido mal no tardan en aparecer.

Pero vamos a detenernos un momento.

¿De dónde viene eso que sientes? ¿De la realidad? ¿De tu película particular?

Porque no suelen coincidir NUNCA.

Tu película particular

Imagina que es tu cumpleaños y esperas que una persona importante para ti tenga un detalle especial. Llega el día, pasa la jornada y ese detalle no aparece.

Puedes sentirte decepcionada, por supuesto. No voy a decirte que no tengas motivos para sentirte así.

Pero hay algo que conviene mirar: quizá esa persona no sabía que para ti era tan importante, quizá tiene otra manera de expresar el cariño o quizá, sencillamente, no ha tenido en cuenta algo que tú sí considerabas importante.

Y aquí viene la cuestión.

Tú tenías una expectativa. La realidad ha sido diferente y ahora tienes que gestionar lo que ha sucedido y lo que eso ha despertado en ti.

¿Ves la diferencia?

No todo lo que esperas tiene por qué suceder.

A ver, que tampoco se trata de vivir sin ilusiones, sin deseos o sin objetivos. ¡Faltaría más!

Se trata de aprender a distinguir entre aquello que deseas y aquello que das por hecho que tiene que ocurrir.

Porque no solo esperamos algo: además, construimos nuestra película particular, una obra maestra que ya quisiera Spielberg.

Esperamos que aquello en lo que hemos puesto nuestras expectativas ocurra exactamente como lo hemos imaginado.

Y amiga, eso es pura fantasía, reconócelo.

Entonces, ¿qué hacemos con nuestras expectativas?

Consejo no solicitado: jamás tener expectativas.

Pero si las tienes, reconócelas.

Porque muchas veces estamos tan pendientes de lo que nos ha decepcionado que ni siquiera nos paramos a identificar qué esperábamos exactamente.

Así que la próxima vez que te suceda, hazte estas preguntas:

  • ¿Qué esperaba que sucediera?
  • ¿Había expresado lo que necesitaba o estaba esperando que alguien lo adivinara?
  • ¿Estoy valorando lo que ha pasado o lo estoy valorando únicamente en función de lo que quería que pasara?
  • ¿Puedo hacer algo diferente a partir de ahora?

Lo primero, jamás tener expectativas. Sí, sé que ya te lo he dicho, pero también sé que no es suficiente con decirlo una vez, porque una cosa es que lo entiendas y otra muy diferente, que lo integres.

Pero, si sigues teniendo expectativas, no conviertas cada expectativa incumplida en una frustración que te impida ver qué otras posibilidades tienes.

Porque, a veces, nos quedamos tan enganchados a cómo deberían haber sido las cosas que dejamos de prestar atención a lo que sí podemos hacer con lo que tenemos delante.

Y eso, querida, también nos pasa factura.

Y ahora quiero que te pares a pensar

¿Cuántas veces te has enfadado porque alguien no ha hecho lo que esperabas?

¿Cuántas veces has sentido que algo había salido mal simplemente porque no ha sucedido como lo habías imaginado?

¿Y cuántas veces has descubierto que, cuando has dejado de aferrarte a un resultado concreto, has encontrado otra manera de avanzar?

No siempre podemos elegir cómo suceden las cosas. Pero sí podemos aprender a revisar nuestras expectativas, a comunicar mejor lo que necesitamos y a adaptarnos cuando la realidad nos lleva por otro camino.

Y eso no significa dejar de desear, de soñar o de ir a por aquello que queremos.

Significa aprender a no vivir permanentemente enfrentados a lo que no ha sucedido como esperábamos.

Porque la vida nunca sigue el guion que escribimos en nuestra cabeza y te digo algo: la vida siempre tiene un guion más grande y extraordinario para nosotros si soltamos cualquier expectativa y nos abrimos a la magia de la vida.

Así que recuerda que cuanto más altas son las expectativas, más grande será la caída.

Ábrete a la magia de la vida.

Te espero el próximo día o en mi comunidad de WhatsApp.

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