Mis muy queridos.
Si el domingo pasado te preguntaba por qué siempre pones a los demás por delante de ti, hoy vamos a darle una vuelta más al asunto.
Porque reconocer que lo haces está muy bien, pero si después sigues haciendo exactamente lo mismo, nos quedamos como estábamos. 😊
Y no será porque no sabemos lo que tenemos que hacer.
Sabemos que necesitamos descansar, que nos vendría bien tener un rato para nosotras, que hay cosas que hacemos por compromiso y que, a veces, nos metemos en unos berenjenales que ni nos van ni nos vienen.
Pero ahí estamos, al pie del cañón, con dos peinetas bien puestas. 💃💃💃
Que alguien necesita algo, allí estamos. 💃 óle.
Que surge un problema, intentamos resolverlo. 💃 óle.
Que alguien nos pide un favor, buscamos la manera de encajarlo, aunque tengamos que hacer malabares con nuestra propia agenda. 💃 ¡tralará!
Y cuando por fin terminamos con todo el mundo, resulta que ya no nos quedan ni ganas de mirarnos a nosotras mismas.
¡Y todavía nos preguntamos por qué estamos agotadas!
¡Mi arma! Alguna pista tienes, ¿no crees? 😄💃
No puedes seguir dejándote para cuando sobre tiempo
Porque ese es uno de los problemas: que siempre parece que hay algo más importante que atender antes de ocuparte de ti.
Primero termino esto. Después ayudo a esta persona. Luego hago aquello otro. Y cuando todo esté solucionado, ya me dedicaré un ratito.
Pero, ¿sabes qué pasa?
Que siempre aparece algo nuevo.
Así que, si esperas a tenerlo todo hecho para ocuparte de ti, puedes esperar sentada. Y no precisamente descansando.
No se trata de que dejes de atender tus responsabilidades ni de que mañana te levantes y decidas que ahora vas tú primero y el resto del mundo se busque la vida.
Se trata de que tú también formes parte de tu propia lista de cosas importantes.
¿Que tienes una tarde libre? No hace falta que la llenes automáticamente con recados pendientes.
¿Que alguien te pide ayuda? Antes de lanzarte a resolverle la papeleta, mira si realmente puedes hacerlo y si quieres hacerlo, importante este punto también.
¿Que llevas toda la semana deseando descansar? Pues a lo mejor ese descanso no tiene que quedarse otra vez para el domingo por la noche, cuando ya no puedes ni con el alma.
Parece sencillo cuando lo leemos, ¿verdad?
Otra cosa es llevarlo a la práctica cuando llevas mucho tiempo funcionando de la misma manera.
No tienes que compensarlo todo
Otra cosa que nos pasa es que, cuando hacemos algo para nosotras, parece que tenemos que compensárselo a los demás.
Si hoy no puedo ayudar, mañana me ofrezco para otra cosa. Si descanso una tarde, me siento mal porque podría haber adelantado trabajo.
¿Pero útil para quién, querida?
Porque descansar también es útil. Disfrutar también lo es. Y hacer algo que te apetece porque sí, sin que tenga que beneficiar a nadie, también tiene su lugar.
No tienes que demostrar que te has ganado el derecho a descansar después de haber hecho suficientes cosas por los demás.
Y, por favor, no conviertas tu tiempo libre en otra lista de tareas que tienes que cumplir. ¡Que tampoco estamos preparando unas oposiciones! 😅
No todo el mundo va a entender tu cambio
Puede que, cuando empieces a hacer las cosas de otra manera, alguien se sorprenda.
Quizá esa persona que siempre contaba contigo no entienda por qué esta vez no estás disponible. O puede que te pregunte qué te pasa, porque antes siempre encontrabas la manera de hacerlo todo.
Y aquí tendrás que aprender algo: no todas las personas van a entender tus decisiones a la primera, y tampoco necesitas organizar una presentación de PowerPoint para explicárselas. 😄
Habrá situaciones en las que toque hablar y repartir las responsabilidades de otra manera. Porque no se trata de desentenderte de los demás, sino de que no seas siempre tú quien tenga que estar pendiente de todo, ¿no crees?
Y eso puede significar tener que decir esta vez no puedes, pedir que alguien se encargue de algo o dejar de dar por hecho que te toca resolverlo todo a ti.
Pero si quieres que algo cambie, en algún momento tendrás que dejar de sostener tú sola lo que hasta ahora has sostenido por costumbre.
Y ahora te pregunto:
¿Hay alguna situación en tu vida en la que sientas que, si tú no te ocupas, nadie más lo hace?
Te leo. ❤️